Una de las ventajas que tiene despertarse temprano es que, aprovechando el silencio y la quietud que reina en casa, leo, escucho las noticias, el concierto de la 2 a la vez que el canario que regalamos a mi hija pero que disfrutamos todos... Ahora mismo, le está poniendo sus notas a la obra de Mozart que retransmiten; por mucho que se empeñe la señora que toca el oboe, se oye más al pájaro; maravillosa mañana, por el momento.
Otra de las ventajas, es que puedo leer con algo de calma el correo electrónico, deteniéndome en aquellos que creo que merecen la pena. En uno de esos correos he encontrado el cuento que os mencionaba al principio.
Y lo traigo al blog del pueblo, casi anónimo y con pocos seguidores, porque, como me gusta decir de vez en cuando, en la ciudad habito, pero donde vivo de verdad es en el pueblo.
Hablando de vivir...¡qué bonito día ayer! Fué una satisfacción enorme que vinieran a caminar los chicos del pueblo.
