domingo, 27 de mayo de 2012

Fin de curso

  El viernes (useasé antes de ayer) hubo en Cueva celebración de fin de curso.

  No es que esté la escuela abierta y haya niños estudiando en el pueblo ¡ya podía ser! La fiesta la celebró el grupo de mujeres que de noviembre a mayo están haciendo manualidades.
  Yo todavía sigo diciendo "los viernes por la tarde tienen mimbre", evocando inconscientemente la manera en cómo empezó. Hace unos años ya, a raíz de una actividad que se llevó en las fiestas de julio de 2006; allí apareció Marisol (la monitora) con su hija y el mimbre. Tras pasar una estupenda tarde, Tere me dijo que se podía mirar de realizar esa actividad un día a la semana en Cueva, algo que ya estaban haciendo en San Millán.
  La cuestión, que ese mismo año empezó el curso en noviembre, en la escuela. Había chicos y todo. Ahí va una foto que lo corrobora . ¡Ojo cómo estaba la escuela!

  En los comienzos, Marisol iba primero a San Millán y luego venía a Cueva. Era una forma de que nos saliese más barato puesto que el desplazamiento lo pagábamos entre los dos pueblos.
 Tan contentos estábamos con la actividad que ya ese año se hizo la primera exposición el día de la romería. Otra foto.


Como podeís ver no se hacía más que mimbre, de ahí me viene a mí la costumbre de decir "...hacen mimbre".
 El curso siguiente hubo muchos cambios. Ya no se hacía sólo mimbre y la escuela había sufrido una profunda reforma. Por este motivo, el curso se desarrolló en la sala del Ayto. De parte del cambio de la escuela y de la variedad de trabajos queda constancia en (cómo no) estas fotos:
 

   
 Ese año había muchas cosas que mostrar, no sólo del curso de manualidades y la escuela lucía un esplendor acorde con el ambiente que se vivía en el pueblo. Pero bueno, que me estoy yendo por las ramas.
  Han cambiado cosas. En San Millán ya no hacen la actividad, por ese motivo vienen de allí dos mujeres (tres el año pasado) y el horario es diferente, más llevadero para muchos, entre otros, la monitora.
   Llegados a este punto, me he metido en un fregado del que no se cómo salir airoso. Yo quería dejar constancia de que, para mí, supone una alegría inmensa ver cómo este excelente grupo se reúne los viernes para compartir tiempo, conversación e imagino que alguna inquietud, con las manualidades que Marisol les propone como elemento de unión y me ha quedado una mezcla de reportaje gráfico con impresiones personales que voy a ver cómo termino.
  Pues eso, que el viernes pasado celebraron el fin de curso de la mejor manera que se puede hacer: compartiendo una merienda-cena donde cada cual aportó algo.
  Va por el grupo.

martes, 15 de mayo de 2012


Fin de semana de la Romería de San Gregorio

       Este año ya no se puede hablar sólo del día de la Romería. Cueva ha tenido actividades programadas el sábado y el domingo. Lógicamente, hasta el mismo sábado a mediodía el movimiento en el pueblo era febril; tenía que estar todo terminado el sábado a mediodía y, como es habitual, la gente se volcó.
         Por la tarde, la obra de teatro, la exposición-venta de trabajos realizados en el taller de Autismo Burgos  y las anunciadas partidas de bolos, hacían presagiar bastante afluencia de personas, como así fue. Pudimos disfrutar de un gran ambiente donde todo el mundo tenía cabida.

         No terminaba ahí el trajín, puesto que una vez terminada la representación hubo que desmontar el atrezzo (¿se escribe así?) del escenario y dejar la escuela en condiciones para que se pudieran contemplar unos paneles de fotografías elaborados por Julio y una selección de piezas que había realizado el grupo de mujeres que durante el año están haciendo manualidades.

         La jornada siguiente, el domingo de la Romería, ya resultó parecida a años anteriores. Un poco más comprimido el tiempo de preparativos porque se adelantó la misa media hora.

Como únicas novedades, además del cambio de horario, la recepción de autoridades, la y citada exposición-venta que antes hemos mencionado del taller de Autismo y la incorporación a los pinchos de patatas asadas.
No me quiero olvidar de mencionar que la Asociación estrena imagen. Una preciosa talla de madera que luce al lado de la puerta de la escuela y un tablón con corchera donde se podrán colocar los eventos que se vayan haciendo en el pueblo y cualquier acontecimiento que tenga que ver con la Asociación.
La suma de todo dio como resultado una fiesta inolvidable.
         Todo esto, por dar una visión general y muy esquemática de lo acontecido este fin de semana.
         En lo personal, me queda la satisfacción de trabajar junto a un grupo de personas, locos entusiastas, que contagian su motivación por sacar adelante las cosas. También me queda la imagen de ver a los estudiantes del pueblo que aparcaron por un momento los libros y, en lugar de descansar, no dudaron en meterse en faena cuando los encargados de servir bebida y pinchos estábamos desbordados.
         Ahora, a descansar, pero poco que nos espera una marcha solidaria en Pradoluengo, la caminata al Monasterio de San Pedro Cardeña…¿sigo?



CAMINANDO BAJO LA LLUVIA...
         ... que no cantando como la canción de Fred Astaire, nos fuimos 6 valientes a hacer la ruta programada.
         ¡ Y pensar que la habíamos suspendido anteriormente por amenaza de mal tiempo! En esta ocasión la amenaza dejo de ser tal para convertirse en una húmeda y ventosa realidad que nos acompañó durante todo el trayecto.
         Sí es verdad que cuando salíamos dejamos abierta la posibilidad de hacer más corto el trayecto, vista la cantidad de agua con que nos obsequiaba el día, pero una vez metidos en faena esa posibilidad quedó en agua de borrajas o papel mojado.
         Los estupendos momentos que brinda un paseo en buena compañía compensan, con creces, adversidades aparentemente grandes.
         Los parajes ya los conocíamos, por lo tanto, no puedo describir sus excelencias porque sería redundar. Sólo destacar que hasta llegar a San Adrián, aún tuvimos tiempo (y ganas) de hacernos alguna foto en refugios de pastores…
         Antes de llegar al único tramo que anduvimos por carretera, probamos a atravesar alguna tierra; en la primera intentona nos dimos la vuelta cuando vimos que el barro nos llegaba a los tobillos demasiado pronto. Unos metros más adelante lo conseguimos, en buena parte, porque el riesgo estaba al final, no al comienzo.
         Y llegamos a Santa Cruz, al bar para ser exactos, donde repusimos fuerzas. No deja de sorprender la rapidez con que comimos los bocatas puesto que no parábamos de charlar ¡Cualquiera diría que no habíamos articulado palabra durante todo el camino! Mientras tanto la perra de la expedición quejándose (con razón) de su suerte en la calle.
         Se terminó el recreo, nos pusimos otra vez el traje de faena y emprendimos camino de regreso a Cueva.
         Durante todo el trayecto, la lluvia y, sobre todo, el viento, se hicieron  bastante más pertinaces, hasta el punto de llegar a ser un tanto cansinos, pero el único inconveniente fué que teníamos que elevar el tono de voz para poder entendernos.
         Y llegamos a Cueva, donde nos esperaba una ducha calentita y reponer parte de los líquidos perdidos en el bar.
Para rematar la faena sólo nos faltaba la comida en el horno y la sobremesa, en la que estuvimos ultimando los preparativos para el fin de semana de la Romería de San Gregorio.
Como protagonistas de la caminata, Alfredo, Cristina, la perra Albar (creo que se escribe así), Pili, Marian, Jesu y Jesús Pascual, éste por partida doble ya que el día anterior había dejado preparada la comida para el grupo.
         Entre bambalinas, el fogonero del grupo, Jose, que nos tenía el horno calentito cuando llegamos.
         Mención a la bota de vino, cuya aportación fue testimonial; apenas un par de tragos que le dieron Alfredo y Jesús.
         Y colorín colorado, el resumen de esta marcha se ha acabado.