Sábado, 7 de febrero, a las ocho de la mañana, desde la ventana de casa el panorama de nieve y hielo no invita a salir, pero los Tragaleguas tenemos que cumplir el ritual: a las 9 en la pasarela para correr.
Ayer, corriendo por nieve, durante algún ratillo andando porque me llegaba por encima de las rodillas. Dos horas que dejaron un excelente recuerdo; no muy diferente de otras salidas, pero con el regustillo especial de hacerlo en unas condiciones duras.
A mediodía p'al pueblo.
Después de comer, Héctor, Andrea y Adriana disfrutaron de la nieve ¡qué majos!
En la taberna, esa saludable rutina de reunirse para ver el fútbol, jugar a las cartas, charlar...
Fuera de la rutina, aunque no tan extraordinario, en la sala nos juntamos para ver "Ocho apellidos vascos". Gracias a que Richi encendió los radiadores por la mañana, a la vieja tele de la Asociación, al lector de "DVD" que nos dejó Bernardo y a que Pili llevó la película en el pincho.
Después, cuando terminó, chocolate, bizcochos (había sobrado materia prima de la cena de reyes) y magdalenas (éstas nos las regaló Ana Mari) dieron paso a una breve pero animada charla.
Sin grandes alardes ni gastos, poniendo un poco todos de nuestra parte, Victoria, Marian, Mili, Ana-Gracia, Miguel, Esther, Isabel, Jesusín, Bernardo, Ana-Mari, Pili, Ceci y yo hicimos posible que, en el duro invierno, Cueva ofrezca algo más que la taberna (que ya es mucho) para el entretenimiento y la convivencia.
Sencillo. Por no haber, no hay ni fotos.
Me encanta. Yo quiero más días así.