domingo, 15 de marzo de 2015

COMO CASI SIEMPRE

Esto de no anotar las cosas "en caliente" hace que se pase ese momento de inspiración y, como me ocurre ahora, te pongas a querer escribir algo sin encontrar palabras que expresen bien lo vivido.
El caso es que lo tengo que hacer, porque ayer por la noche, 28 cuevachos habíamos quedado para cenar y luego bailar en el bar de Ana y Juan Ángel.
Contar que lo pasamos muy bien, que la comida estaba riquísima, que bailando y cantando disfrutamos como enanos, pues es lo de casi siempre.
Lo mejor de todo es que es que tenemos varios "casi siempre" a lo largo del año. "Casi siempre" de ver una película en la sala, "casi siempre" de ir a caminar por donde sea, "casi siempre" (como la semana pasada) de hacer una excursión improvisada.
Tenemos también "casi siempre" periódicos, que se están convirtiendo en clásicos; me refiero a los "casi siempre" de la cena y hoguera de reyes, de los pinchos de la romería, de la acampada, del San Candil, de la carrerita, de la clásica de los huevos...no sé si me dejo alguno.
Quiero destacar, que para que Santos, Ana, Pinto y Tere pudieran estar en el "casi siempre" de ayer Richi y Rusiente se sacrificaron asumiendo el trabajo de sus padres. Gracias.
Termino como en los dibujos animados: "No se vayan todavía, que aún hay más (casi siempres)", porque seguro que alguna mente inquieta ya se está pensando en el siguiente.
Y también lo disfrutaremos, como casi siempre.






domingo, 8 de febrero de 2015

El encanto de las cosas sencillas

Sábado, 7 de febrero, a las ocho de la mañana, desde la ventana de casa el panorama de nieve y hielo no invita a salir, pero los Tragaleguas tenemos que cumplir el ritual: a las 9 en la pasarela para correr.


Ayer, corriendo por nieve, durante algún ratillo andando porque me llegaba por encima de las rodillas. Dos horas que dejaron un excelente recuerdo; no muy diferente de otras salidas, pero con el regustillo especial de hacerlo en unas condiciones duras.


A mediodía p'al pueblo.


Después de comer, Héctor, Andrea y Adriana disfrutaron de la nieve ¡qué majos!


En la taberna, esa saludable rutina de reunirse para ver el fútbol, jugar a las cartas, charlar...


Fuera de la rutina, aunque no tan extraordinario, en la sala nos juntamos para ver "Ocho apellidos vascos". Gracias a que Richi encendió los radiadores por la mañana, a la vieja tele de la Asociación, al lector de "DVD" que nos dejó Bernardo y a que Pili llevó la película en el pincho.


Después, cuando terminó, chocolate, bizcochos (había sobrado materia prima de la cena de reyes) y magdalenas (éstas nos las regaló Ana Mari) dieron paso a una breve pero animada charla.


Sin grandes alardes ni gastos, poniendo un poco todos de nuestra parte, Victoria, Marian, Mili, Ana-Gracia, Miguel, Esther, Isabel, Jesusín, Bernardo, Ana-Mari, Pili, Ceci y yo hicimos posible que, en el duro invierno, Cueva ofrezca algo más que la taberna (que ya es mucho) para el entretenimiento y la convivencia.


Sencillo. Por no haber, no hay ni fotos.


Me encanta. Yo quiero más días así.