El viernes (useasé antes de ayer) hubo en Cueva celebración de fin de curso.
No es que esté la escuela abierta y haya niños estudiando en el pueblo ¡ya podía ser! La fiesta la celebró el grupo de mujeres que de noviembre a mayo están haciendo manualidades.
Yo todavía sigo diciendo "los viernes por la tarde tienen mimbre", evocando inconscientemente la manera en cómo empezó. Hace unos años ya, a raíz de una actividad que se llevó en las fiestas de julio de 2006; allí apareció Marisol (la monitora) con su hija y el mimbre. Tras pasar una estupenda tarde, Tere me dijo que se podía mirar de realizar esa actividad un día a la semana en Cueva, algo que ya estaban haciendo en San Millán.
La cuestión, que ese mismo año empezó el curso en noviembre, en la escuela. Había chicos y todo. Ahí va una foto que lo corrobora . ¡Ojo cómo estaba la escuela!
En los comienzos, Marisol iba primero a San Millán y luego venía a Cueva. Era una forma de que nos saliese más barato puesto que el desplazamiento lo pagábamos entre los dos pueblos.
Tan contentos estábamos con la actividad que ya ese año se hizo la primera exposición el día de la romería. Otra foto.
Como podeís ver no se hacía más que mimbre, de ahí me viene a mí la costumbre de decir "...hacen mimbre".
El curso siguiente hubo muchos cambios. Ya no se hacía sólo mimbre y la escuela había sufrido una profunda reforma. Por este motivo, el curso se desarrolló en la sala del Ayto. De parte del cambio de la escuela y de la variedad de trabajos queda constancia en (cómo no) estas fotos:
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Ese año había muchas cosas que mostrar, no sólo del curso de manualidades y la escuela lucía un esplendor acorde con el ambiente que se vivía en el pueblo. Pero bueno, que me estoy yendo por las ramas.
Han cambiado cosas. En San Millán ya no hacen la actividad, por ese motivo vienen de allí dos mujeres (tres el año pasado) y el horario es diferente, más llevadero para muchos, entre otros, la monitora.
Llegados a este punto, me he metido en un fregado del que no se cómo salir airoso. Yo quería dejar constancia de que, para mí, supone una alegría inmensa ver cómo este excelente grupo se reúne los viernes para compartir tiempo, conversación e imagino que alguna inquietud, con las manualidades que Marisol les propone como elemento de unión y me ha quedado una mezcla de reportaje gráfico con impresiones personales que voy a ver cómo termino.
Pues eso, que el viernes pasado celebraron el fin de curso de la mejor manera que se puede hacer: compartiendo una merienda-cena donde cada cual aportó algo.
Va por el grupo.

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