Para empezar, decir que hay casi tantas clases de morcillas, incluso dentro de nuestra provincia, como de tortillas o de ensaladas. Es más, cada casa tiene su “toque” particular.
Nosotros os vamos a tratar de explicar cómo las hacemos aquí.
INGREDIENTES
- Arroz
- Cebolla
- Sangre
- Manteca
- Pimentón dulce
- Pimentón picante
- Pimienta
- Sal
- Tripas para embutirlo. Pueden ser de cerdo, de vaca o sintéticas. La unidad de medida cuando la venden es la vara. Nosotros usamos las secas que hay que meterlas a remojo durante una noche. Hay quién las compra frescas con sal.
- Madeja de algodón para atar los extremos de las tripas
Para hacerlas nos hará falta una gamella donde se mezclarán los ingredientes y una caldera o recipiente metálico para poner a cocer las morcillas.
PARA HACERLAS
- Se lava un poco el arroz para que suelte el almidón.
- Se pica la cebolla y se mezcla con el arroz en la gamella, dejándolo toda la noche. De esta forma, con el agua que suelta la cebolla, el arroz se empapa y queda más suave.
- Al día siguiente se parte la manteca en trocitos, se añade al arroz con la cebolla y a todo ello se le vierte la sangre dándolo vueltas.
- Se embute la mezcla en las tripas a las que previamente se les ha atado un extremo, sin llenarlas demasiado para que al cocerlas no se revienten debido a lo que puja el arroz.
- Se ata el extremo que falta de la tripa y ya está lista la morcilla para cocer.
- Con una aguja se pincha en la tripa para que salga el aire
- Cuando hemos terminado, las metemos todas en una caldera (antes eran de cobre) o en un recipiente metálico y las cocemos.
- Al cocerse, las que suben a la superficie se vuelven a pinchar para que salga el aire y se hundan.
- Sin ser algo exacto, desde que empieza a hervir el agua, alrededor de hora u hora y media, dependiendo del grosor de la tripa o de la intensidad del fuego, será suficiente para que se hagan.
- Para que evitar que se revienten no conviene que hiervan a fuego demasiado fuerte, ni removerlas mucho cuando están casi cocidas.
- Para saber si ya están hechas, se saca una y se prueba.
PARA DISFRUTAR
Mientras observamos la lumbre y esperamos a que se terminen de hacer las morcillas, tomar un café y conversar tranquilamente, al ritmo del fuego, es el complemento perfecto para hacer de ésta una jornada inolvidable.

Es toda una satisfación ver que hay gente que dedica parte de su valioso tiempo..., a recuperar y enseñar viejas tradicciones de las que nuestros abuelos y padres tuvieron que realizar para sustentarse unos ricos manjares con lo poco que entonces tenían, las morcillas y su elaboración ademas de tener su encanto..., en cada zona han sido y son elaboradas de manera diferente..., siendo sin desmerecer ninguna de sus forma de hacerlas..., con ello, todo un capricho gastronomico para nuestros paladares..., que no devemos de dejar en el olvido, enhora buena por esta iniciativa a todas y todos los que participan en esta bonita tarea de enseñarnos ha hacerlas..., felicidades por ello a Alternativa Cueva... y a todo el pueblo de Cueva de Juarros.
ResponderEliminarGracias, Clemente, por tus palabras.
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