...Y de la tercera marcha al Monasterio de San Pedro de Cardeña nos
quedan muchas cosas.
Nos queda la alegría de ver que fuimos 25 andarines. Año a año se va
incrementando el número. Aunque también nos queda la sensación de no ser
completa esa alegría porque, debido a causas de fuerza mayor, no pudimos
estar todos.
Nos queda todavía algo de calor en el cuerpo, porque después de
comer el bocata regresamos surfeando esa ola de altas temperaturas que
teníamos en el país. Al principio unos grandes ventiladores nos daban algo
de aire fresco, pero como no están repartidos por todo el recorrido,
llegamos a Cueva bien calentitos.
Nos queda la satisfacción de haber sido capaces de plantar cara a la
distancia, las ampollas, los sofocos y a esos calores extremos.
Queda en la retina y el paladar de algunos haber visitado las bodegas
del Monasterio, donde les obsequiaron con un tentempié.
Nos queda el excelente sabor de boca que nos dejó la comida que
luego hicimos en Cueva que, con la sobremesa, es una de las mejores
maneras de redondear la jornada.
También permanece en alguno la frescura que aportó el chapuzón
(voluntario o no) que se dio en la fuente; se llegó a dar el caso de que la
fuente se acercó a Ramón y le mojó ¡Qué cosas!
Nos queda, cómo no, la vista puesta en el próximo año para volver a
hacer la caminata.
Lo único que no nos queda son fotografías. La única cámara de la
expedición no funcionaba.
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