martes, 21 de febrero de 2012

CAMINANDO POR LA NIEVE...

...hizo su bautismo de fuego el grupo de andarines de Cueva.
Fue el pasado 4 de febrero a las 9:45h (con un cuarto de hora de retraso respecto a lo previsto), tras la foto de rigor, 13 valientes bien abrigados, dos perros, muchos bocatas y una bota de vino emprendieron la marcha hacia Modúbar.
Nada más salir del pueblo la primera rampa fuerte, más todavía por la cantidad de nieve que había. Los más acostumbrados a caminar pusieron tierra de por medio, algo que se corrigió en cuanto llegó Andrés y puso orden.
Entre charla, bromas y fotos, llegamos a Modúbar sin darnos cuenta. Unos mastines anunciaban nuestra llegada, algo vale que estaban cerrados.
Nos dirigimos a la casa rural cuyo dueño accedió amablemente a que sacáramos allí todo nuestro arsenal de comida; cualquiera diría que en lugar de a caminar habíamos ido a almorzar. Allí, sentados al calorcito, en un ambiente fenomenal, dimos buena cuenta de casi todo lo que llevábamos más unos cafés. Sólo Alfredo, como autoridad, fue capaz de hacernos levantar ¡qué carácter!
Emprendimos de nuevo la marcha hacia Espinosa con la baja de uno de los perros que decidió volverse al pueblo. Paramos un ratito a esperar a una cachaba que se había quedado en la casa rural y, cuando se reincorporó, al lío de nuevo. Nunca mejor dicho, porque el plano que llevábamos no contemplaba que estuviera todo nevado y los caminos había que intuirlos.
Como burgaleses de pro, decidimos que el bueno era el que había seguido el Cid, aunque a diferencia de éste, nosotros volvíamos a casa.
Mucha nieve, muchas cuestas, Aureo empeñado en rebotar contra los ventisqueros de nieve, algo de flojera en alguno de los andarines, que no terminaba de ver claro lo que era cuesta arriba y lo que era cuesta abajo (vamos a tener que ver algún programa de Barrio Sésamo) que le hacía tener muchas dudas de su capacidad física, de si seguíamos el camino correcto, de si no estuvieran moviendo nuestro destino y llevándolo más lejos...menos mal que estaba la bota de vino para darnos ánimos.
 Por fin, haciendo honor a una rima tan antigua como fácil que empieza así “Espinosa la raposa...”, en este pueblo un zorro era quién nos daba la bienvenida de una forma un tanto esquiva, al contrario del calor con que lo hicieron los mastines en Modúbar.
Una foto con lo que queda de la casa donde vivió Jesús Pascual al fondo, y camino hacia Cuzcurrita. Había prisa. La nieve había endurecido la caminata y se notaba el cansancio físico y mental.
Para no retrasar mucho la llegada, en Cuzcurrita no hubo parada, todo seguido.
Llegamos a Cueva a las 14:45h, con casi 16 km. en las piernas. Visita de Carmen a la ermita, porrón de cerveza con limón en el bar y estampida de la mayoría porque se hacía tarde para comer.
Sólo los más valientes nos atrevimos con un plato de bravas que habíamos pedido. Alguien se tenía que sacrificar.
Los actores principales de este hermoso capítulo, y que tan bien improvisaron su papel fueron: Alfredo, Cristina, Andrés, Carmen, Javi, Rodrigo, Cristina II, Jesús Pascual, Santos, Aureo, Marian, Andrea (la pequeña del grupo) y yo.
Artistas invitados: los bocatas y frutos secos, aunque me consta que esos no vuelven a la próxima marcha; tendremos que invitar a otros.
Como extra: la bota de vino. Por unanimidad se decidió incorporarla al elenco de actores principales para las próximas marchas.
Como colaboradores los dos perros.
En la realización: TODOS. Vaya para ellos el agradecimiento de hacer de Cueva un pueblo diferente.

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