Mucho tiempo ya sin actualizar este blog, que es la ventana donde se asoman las cosas que se hacen en nuestro pueblo.
Forma parte del verano la desconexión casi total del ordenador. Por eso no estoy seguro de si me acordaré de todas las actividades realizadas. Lo intento.
Marcha a San Pedro Cardeña desde el pueblo y desde Burgos. Una clásica más en nuestro haber (llevamos cinco). Un día estupendo. Esta vez nos acompañó Aurora, hija de Manuela. Con la precisión que nos caracteriza, coincidimos en el Monasterio. A los que venían de Cueva los pilló el radar por exceso de velocidad; creo que recurrieron la multa.
Almorzamos un poco rápido porque queríamos ver las bodegas y mereció la pena atragantarnos un poco los bocatas. ¡Qué pedazo de bodegas! Allí nos explicaron el origen del dicho “que no te la den con queso”; se refiere a que si se come queso antes de probar cualquier vino, éste siempre te sabe bueno y debía ser una práctica común de los vendedores de vino, invitar a queso a los compradores y luego darles a probar el caldo (como dicen ahora).
Luego, lo que son las cosas, el fraile que estaba encargado de obsequiar a los visitantes con un poco de picoteo y un trago de vino, resultó tener ascendencia en la comarca: su abuelo era de Mozoncillo y ¡regentaron el bar de Cueva! Un tío enrollado, nos llenó la bota por la cara y “la pegó un tiento”.
Con la tripa un poco más llena, el alma un poco más alegre y la vista de las chicas bastante reconfortada, emprendimos camino a Cueva, esta vez por un trayecto diferente al de años anteriores; más bonito, entre árboles. Vimos la que llaman la Cueva La Calores.
Tras una paradita en Espinosa, llegamos a Cueva sin más novedad. Comida y amena sobremesa pusieron fin a la jornada.
Acampada en Los Praos que de infantil va pasando a juvenil. Este año con alguna novedad. La primera que Rodrigo tuvo colaboradores para realizar las actividades: Sofía, Edurne, Leire y “los bujas” Víctor, Hugo y Héctor; poco a poco tienen que ir soltándose estos mayores para asegurar lo más posible la continuidad de esta actividad. Otra novedad es que vinieron dos chicas de Mozoncillo, pueblo del que hasta ahora no había nadie; seguramente Jenni tuvo mucho que ver. Lo pasamos estupendamente.
Da gusto ver cómo (de momento) los chicos tienen ilusión por acudir a esta cita y llenar de vida ese hermoso paraje.
Llevo unos años que, cuando recogemos las cosas y volvemos al pueblo el último día, me quedo un poquito detrás del resto para retener en mi mente, un tanto impresionado, el silencio existente, apenas perturbado por el ruido del río y de las hojas de los chopos mecidas por el viento; la comparación de esa quietud que tiene todo el año con el alborozo existente los 3 días de la acampada me sobrecoge y no puedo evitar despedirme de Los Praos con pena por la soledad que les espera hasta nuestro regreso al año siguiente.
Pienso que son sensibles y que se alegran de albergar a gente joven. Cosas de la edad.
Donación de sangre. Se acercó al pueblo una furgoneta de la Hermandad de Donantes de Sangre y en la escuela se hizo la donación. Fuímos 38 personas, se extrajo sangre a 26 y se registraron 16 nuevos donantes. Unas cifras envidiables, según nos dijeron desde la Hermandad, propias de un pueblo mucho más grande. No voy a entrar en cifras comparativas porque puede que alguno se moleste.
Para finalizar, se obsequió a los donantes con pinchos.
San Candil. Este año con menos apuntados pero al final hubo una cantidad de comensales respetable; creo que 60. Nos permitió estar muy cómodos en la escuela.
Por cierto, el mismo día el equipo de bolos de Cueva se proclamó CAMPEÓN PROVINCIAL, que se dice pronto. Enhorabuena.
Carrerita. La séptima edición (igual que la acampada) con la novedad de ser solidaria colaborando con AEPMI, una asociación de afectados por patologías mitocondriales.
Confieso mis nervios la semana previa, en vista de la posible afluencia de participantes y que nos desbordara el acontecimiento.
Del transcurso de la jornada, copio aquí el mensaje que me mandó la presidenta en Burgos de esa asociación:
"Hola Jesús,
quería agradeceros una vez más todo lo que habeis hecho en favor de
nuestra causa solidaria para la asociación.
Ha sido una experiencia muy bonita y emotiva, y es una satisfacción
encontrar a tanta gente implicada y con ganas de arrimar el hombro.
Finalmente, en el recuento, hemos obtenido 1.130 € que se van a
destinar a nuestros niños.
La carrerita fue un éxito de participación, pero lo que más me gustó
de todo fue el buen ambiente que teneis en el pueblo. No cambieis.
He mandado la foto al Diario de Burgos y al Correo, espero que nos
hagan una pequeña reseña.
Mil gracias por todo.
Un beso fuertote,
Ahí queda eso.
Y ya acabo este resumen, que lo he titulado como habéis leído arriba porque de casi todo lo que se organiza en el pueblo queda tan buen sabor de boca, que da la impresión de que, antes de hacerlo, comemos queso, muchísimo queso.
En próximos días meteré los enlaces de las fotos que tenga.
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