jueves, 14 de noviembre de 2013

CUEVACHOS EN LA BEHOBIA


Por segundo año consecutivo, en la Behobia hubo 4 participantes de Cueva.

Personalmente dos espinitas clavadas de la Behobia del año anterior. La primera, el  temor a no haber planificado bien la preparación y ser el culpable de llegar todos lesionados. 

La segunda es que no pudimos disfrutar de nada porque el año pasado más que llover, tiraban el agua a calderos desde que llegamos hasta que nos marchamos.

Mal, muy mal se tenían que dar las cosas para no mejorar las sensaciones del año pasado. En lo climatológico era prácticamente imposible y en la carrera también porque en 2012 todos estábamos tocados; la terminamos por orgullo y pensando en la de 2013 para Fue en una de esas tardes en la taberna de Cueva, donde todo se hace más fácil cuando, hablando de apuntarnos, del albergue, etc. convencimos a Andrés (que estaba por allí) para que la corriera. Un poco en serio y un mucho en broma, ya estábamos, mínimo cuatro.

Transcurrieron los meses y conseguimos el primer objetivo: no lesionarnos ninguno durante los meses de preparación antes de la carrera.

Y llegó el fin de semana de la prueba. Este año el grupo era menor puesto que faltaron 4 jóvenes, una pena porque da gusto verlos cuando están juntos, pero no pudo ser.

La climatología nos respetó buena parte del tiempo que estuvimos en S. Sebastián, a pesar de que los augurios no eran demasiado halagüeños.

Cuando llegamos, aprovechando que no llovía, nos dimos una vuelta por el paseo marítimo hasta el casco viejo, tomamos una caña y media vuelta a comer al albergue. Una vez instalados, en lo que a la comida se refiere, nuestro grupo ponía el contraste, puesto que los demás hospedados llevaban una dieta apropiada para darlo todo al día siguiente (pasta, agua, bebida isotónica) mientras que nuestra opción pasaba por pasta, empanada vegetal, filetes empanados, albóndigas, níscalos, tortilla, vino, café…sólo faltó el vermú y el chupito.

Por la tarde, los chicos fuimos a buscar los dorsales a la feria del corredor, y después, ya con las mujeres, vuelta por el casco antiguo un par de cañas y de nuevo al albergue a cenar.

Domingo por la mañana, día de la carrera. Lográbamos el segundo objetivo: DISFRUTAR DEL AMBIENTAZO DE LA SALIDA, gracias a que no llovió.

Luego tocaba correr y, me da la impresión, de que todos terminamos satisfechos porque cumplimos nuestras expectativas; tercer objetivo alcanzado.

Comida en Zumárraga con los Tragaleguas y para Burgos con la tarea hecha, tan bien, tan bien, que tomó fuerza la posibilidad de que el próximo año (50 edición de la Behobia) la representación de Cueva sea mixta.

¿Se puede pedir más?

Quién quiera ver las fotos que pinche este enlace:

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