Porque no ha existido el sufrimiento previo en los entrenamientos, sólo el que me imponía el clima y la pereza.
Porque no he tenido ningún dolor en los meses de preparación; si acaso alguna molestia puntual la última semana que bien podía ser cuestión de estrés mental.
Porque no tuve más cansancio en el maratón que el lógico por la distancia y el tiempo empleado.
Porque analizando las fotos oficiales, en todas (o casi) estoy sonriendo y así fue durante toda la prueba.
Porque el sumun de la felicidad fueron los 2 kms. que estuve acompañado por mis hijos.
Porque, aunque no he vuelto a correr, tengo la impresión de que mis piernas no están excesivamente fatigadas, es decir, he recuperado maravillosamente.
Porque llevo casi una semana en una nube.
Y quiero pensar que no me voy a dejar llevar por la tentación de luchar contra mis marcas y seguir así muchos años. Por ahí va la cosa…mi cosa...no competir, participar; algo de lo que me gustaría convencer a mucha gente, para que sea tan feliz (en este aspecto) como yo.
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