miércoles, 8 de enero de 2014

RESUMEN DE LAS NAVIDADES CUEVACHAS


  Hola, de nuevo en el blog, comenzando el año 2014 con la paciencia entera y las ilusiones puestas en él intactas todavía.
Desde aquí, en la medida de lo posible, seguiremos dejando constancia de las cosas que hagamos, opiniones, inquietudes y de lo que vaya surgiendo.
De momento, un resumen de lo que ha pasado en nuestro pueblo desde el ya lejano puente de la Constitución hasta la noche de reyes.
El 7 de diciembre, sábado, tuvo lugar “La clásica de los huevos”. Con este nombre rebautizó J. Pascual a la jornada navideña de años anteriores. Todo porque el año pasado él y yo subimos corriendo desde Burgos, montamos el belén y la estrella que dan ambiente navideño al pueblo y en la escuela comimos unos huevos con patatas fritas y picadillo. Este año volvimos a repetir, uniéndose a la carrera desde Burgos Alfredo, Andrés y J. Martín (estos dos se volvieron antes) e intentamos que desde S. Millán lo hiciera alguno más, como así fue pero nos faltó coordinación con Sara y Luismi que no nos vieron y echaron a correr por la carretera y Javi que llegó algo tarde y nos lo encontramos por el camino, por eso no están en la foto. Con Isma, Marian, Andrea y Edurne no ocurrió lo mismo; allí nos estaban esperando.
La novedad consistía en que se iban a comer pronto los huevos con el picadillo y las patatas fritas (fue mientras comíamos que se le ocurrió a Jesús el nombre), dejando para después montar el belén, con la esperanza de que hubiera más niños (y sus padres) en esto de adornar el pueblo y cantando villancicos.
Como la mayoría de las actividades que se hacen en Cueva, hubo un ambiente fenomenal y ninguno puso caras raras a la propuesta de repetirlo en años venideros; no en vano, se ha puesto el nombre de “La clásica de los huevos” y eso le da un empaque que cualquiera se arriesga a no inscribir su nombre en la lista de participantes de tan prestigiosa carrera.
El 14 de diciembre, tenía reservado para Cueva un papel destacado en la celebración de la Marcha Solidaria organizada por Ibeas.
Desde nuestro pueblo salían aproximadamente 90 ciclistas, 20 corredores y 150 andarines. Por circuítos diferentes, iban a recorrer distintos pueblos de nuestro municipio y a su regreso debíamos estar preparados para agasajar a los participantes con lo que había dispuesto la organización. Nosotros nos encargamos de hacer los pinchos de chorizo y morcilla, de Ibeas llegaron con un perolo de sopas de ajo, había bebida y cortezas.
Lo que más trabajo nos llevó fue el asunto de los pinchos porque desde aproximadamente las 11 de la mañana hasta las 14:30h los participantes en las distintas modalidades de la marcha iban llegando a cuenta gotas. Era necesario que organizarse y coordinarse muy bien porque no se podían hacer (ni sacar) todos los pinchos a la vez y había que estar muy atentos de que no faltaran pero que tampoco sobraran para que no se quedasen fríos, Total, que de tanto hacer viajes del horno a la bolera y de la bolera al horno, a las zapatillas les dimos buen tute.
En otro orden de cosas, resultó llamativo ver cómo llegaban de barro los ciclistas y sus bicicletas. Prácticamente llenaban el juego de bolos haciendo cola para limpiar todo ese barro con la máquina de agua a presión que nos dejó Jesús Cubillo (en este pueblo no hay más que Jesuses); si no llega a ser por eso, todavía están lavando bicicletas. Para que os hagáis una idea, a causa del barro, hubo bastantes averías en los cambios, frenos, etc…
Por si este follón fuera poco, quedaba el asunto de la comida, del que también nos encargábamos, acogiendo en la escuela a unas 80 personas que comieron una olla podrida (cocinada por J. Pascual), postre, café y tigretones.
La jornada fuera un éxito. Climatológicamente hizo el mejor día de la semana, que es muy importante. En lo que nos toca, los cuevachos estuvimos en nuestra línea, dejando el listón muy alto por nuestra implicación y capacidad de organización. Y no es que lo diga yo, es lo que nos han transmitido desde la organización.
Ya pasamos al 31 de diciembre y a la participación de cuevachos y simpatizantes en la San Silvestre de Burgos.
Espectacular. Casi se llena la lista porque nos apuntamos 29 a correr y luego estaba la lista alternativa del Desigual, que son los animadores con los que al finalizar tomamos una copa de champán. No quiero dejar pasar la ocasión para mencionar que las chicas brindaron “por la Behobia”.
Después de cenar, empezamos el año comiendo las uvas en la escuela y luego música. También se cumplió con la cita anual que muchos tienen con la báscula, que este año se libró de dar con sus muelles en el río.
Y ya llego a la noche de reyes…que empieza varios días antes porque hay que comprar lo necesario para la cena, los juegos para los niños que se han apuntado, los detalles que ser sortean… preparar la cena, el bingo…Un buen jaleo.
Quiero mencionar a Ana Mari, que nos regaló las bolsas con las chuches y el carbón dulce para los 16 niños que se habían apuntado. Además del ahorro económico que eso significa está el ahorro de tiempo para los que se encargan de las compras. También reconocer la disposición de los chicos que, en cuanto se les dijo, ayudaron sin dudar, lo mismo que Pablín, Bernardo o Santi, siempre dispuestos a ir con el tractor.
La cena, que no cambia de menú ni de precio desde hace bastante tiempo, estaba riquísima. De este año destacaría que de las 65-70 personas que estábamos cenando había más de fuera que de Cueva. No se qué lectura hacer.
Por lo demás, todo salió más o menos según lo previsto. Para no tardar tanto repartiendo los regalos, se llamó a los niños de tres en tres y cada rey le entregaba el juguete, el carbón y las chuches a uno, en lugar de pasar cada niño por los tres reyes para que cada uno le diera una cosa.
Del bingo, poco puedo decir puesto que apenas estuve. La escuela llena hasta la bandera. Sé que hubo que esperar un rato para empezar pero Roberto, con su maestría habitual, hizo más llevadero el retraso.
Y poco más… bueno, no, me queda decir que el día de reyes por la tarde, quienes pudimos, estuvimos sacando mesas, sillas y alguna bebida de la escuela que ya habían dejado recogida los chicos, recogiendo y fregando el horno, repartiendo a la gente del pueblo las sopas de ajo que sobraron la noche anterior y también quedamos el sábado 11 para recoger los adornos navideños. Es que cuando hablamos de estos momentos de fiesta, casi nunca se menciona el trabajo de recoger que queda después y no es justo.
Para terminar ¿alguien adivina qué vamos a hacer después de recoger? Ya os lo digo: comer los filetes que sobraron de la noche de reyes y que guardó Tere en el congelador. No me digáis que no era fácil la respuesta.

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