Érase
una vez, en un pueblecito llamado Cueva, donde algunas personas que
allí vivían llevaban mucho tiempo queriendo ver una película como
en el cine, con la imagen grandooooota y el sonido bien aaaalto.
Parecía
que lo más difícil, tener un lugar donde poder hacerlo,
acondicionado y equipado, estaba solucionado hace años. Sin embargo,
lo que más costaba era buscar una fecha ¡QUÉ COSAS!
Un
día, por fín, se decidieron y dijeron: “del próximo sábado no
pasa”. Entonces, una chica, que se llamaba Carmen, se encargó de
elegir una película; se titulaba “INTOCABLE”,
basada
en algo que había sucedido de verdad y que mejor la véis vosotros y
sacáis vuestras conclusiones. Sólo os digo que a las 19 personas
que la vieron les gustó mucho.
Cuando
se terminó la película, Carmen, aprovechando que estaba todo a
oscuras y la gente distraída, tenía preparado en una mesa refrescos
y algo para comer. Resultó genial.
Todo
el mundo estaba alegre y entre sorbos y mordiscos, se hablaba de la
película, de que alguno había tenido un poco de frío, de más
títulos para próximas ocasiones,… ¡qué sé yo de cuántas
cosas!
Así fue como se hizo
realidad ese deseo que tenían algunas personas, que vivían en un
pueblecito llamado Cueva, de ver una película como en el cine, con
la imagen grandooooota y el sonido bien aaaalto.
Y
colorín, colorado, este cuento de cine se ha acabado.

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